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Terapia Musical

Al igual que la Medicina Antroposófica, la Terapia Musical Antroposófica contempla y considera al ser humano con una mirada global. Esto significa tener en cuenta la corporalidad, el alma y el espíritu como conformantes de la organización humana.

El que el ser humano esté sano o enfermo depende de cómo él logra relacionarse con su propia esencia, con sus miembros constitutivos, con el mundo. Cuando el ser humano se aleja de una relación de equilibrio entre estos elementos entonces comienza en él la pérdida de la salud.

Las terapias artísticas antroposóficas no buscan una liberación a través de la expresión artística, sino el vivenciar y ejercitar la incorporación de lo sano, de lo sanador.
El elemento artístico ha de actuar ahora ya no hacia el exterior, sino hacia el interior, modificando relaciones enfermas en la constitución individual.

La música surge cuando la organización del Yo (la individualidad) se sumerge en lo astral (lo anímico), vivenciando y contemplando sus leyes.

El ser humano no sólo duerme en la noche, también una parte de su ser duerme durante el día. Duerme su voluntad, también su sentir vive ensoñadamente. Es precisamente en esta región, en la de la voluntad y del sentir, donde penetra la conciencia del Yo cuando el ser humano hace y vivencia la música.

El Yo es aquella parte de la esencia humana, que por ser de naturaleza espiritual, jamás se enferma. Los demás miembros constitutivos (cuerpo físico, cuerpo etérico – vitalidad y fuerzas formativas-, cuerpo astral – entidad anímica-) sí pueden sufrir deformaciones, debilidades, etc.

La Terapia Musical actúa y trabaja en el paciente a través del "hacer música" (siempre y cuando el estado del paciente lo permita).

No es necesario tener conocimiento alguno sobre música. El terapeuta ha de guiar el trabajo musical, de manera que el paciente pueda sumergirse en una vivencia musical. Para ello se utilizan generalmente instrumentos musicales construidos con una finalidad terapéutica. Los diferentes instrumentos actúan de una manera diferenciada sobre el organismo humano.
Los instrumentos de viento actúan dominantemente en el ámbito neuro-sensorio. Los instrumentos de cuerda actúan dominantemente en al ámbito del medio, sobre el sistema rítmico y los instrumentos de percusión actúan con preponderancia en el ámbito volitivo.

Lo mismo ocurre con los distintos elementos musicales. Ellos también apelan más específicamente a algún ámbito del ser.

El paciente, guiado por el terapeuta, trabaja con los elementos musicales y con los instrumentos musicales ejercitando y repitiendo ejercicios terapéuticos que han de fortalecerlo, ayudándolo a restablecer el equilibrio perdido.

Con aquellos pacientes que ya no pueden participar activamente en la terapia (pacientes que hayan perdido completamente sus fuerzas vitales, pacientes en estado inconsciente, pacientes en estado terminal, etc.) se les brinda una terapia pasiva y esta consiste sólo en escuchar al terapeuta tocar un instrumento o cantar. Para ello se utiliza generalmente la lira. Éste es el instrumento terapéutico por excelencia, por la dulzura en su sonoridad y penetración en el organismo.

El terapeuta también compone piezas musicales basadas en ciertos intervalos, sucesiones rítmicas, armonía, etc. necesarios para el proceso de su paciente.

Natalia Gómez
Terapeuta Musical